Exposición Oh my Buddha!

Oh my Buddha!

Preparar las mochilas sin nada prescindible.

Garabatear un itinerario con infinidad de puntos y paradas nuevas, convencidos a perderse, deseando encontrase.

Nada seguro, solo que somos 6 y que este viaje cambiará algo en nosotros, despertará la bestia con hambre de conocer mundo… y nos encanta la idea.

Impregnarnos de otra cultura, vivir a sus gentes, respirar su paisaje, saborear sus costumbres, navegar en sus religiones.

¿A dónde vamos? A la enigmática y plural Thailandia.

Silvia Orduna y Alberto Barroso formaron parte de esta idea y la llevaron a cabo junto con 4 amigos.

Estos dos magníficos captadores de momentos, retrataron todos los instantes únicos, lugares singulares y la peculiaridad de sus rostros.

Gracias a ello, hoy podemos ver a través de sus imágenes, una Thailandia más cercana, lejos de los resorts y de la artificialidad de los grandes hoteles.

Un país sencillo y espléndido, captado desde sus calles, desde el trato amable de sus gentes, desde el cansancio y el caminar, desde el agotamiento físico y el vigor de los sentidos.

Desde Bangkok, la ciudad que nunca duerme, hasta Koh Lanta, pasando por Chiang Mai y la paradisiaca Phi Phi, 6 amigos emprendieron un viaje que les marcaría para siempre, y nos dejaría en bandeja una rica selección del más puro espíritu aventurero.

Disfruten con “Oh my Buddha!” de la Thailandia más cercana, de la Thailandia más vivida.

Texto: Margui Ru He.

La maleta de 15 kg.

Empiezas en el mundo de la fotografía y quieres probarlo todo. Navegas por páginas y foros dedicados a la fotografía que a cada paso que das descubres cosas nuevas. Filtros, disparadores, trípodes, rótulas panorámicas, correas de neopreno… Y quieres tenerlo todo, claro. Quieres probar y probar y probar. Pero no puedes ir cargando con tu mochila, que has tenido que cambiarla por una más grande, de 15 kg a cada salida fotográfica que haces.

Una de las cosas que tengo dentro de esa mochila de 15 kg es el objetivo 50mm 1.8 de Canon. Lo compré (en este caso me lo regalaron) porque vi que la relación calidad/precio era muy resultona y, como estaba empezando, ese 1.8 era un cartel de neón parpadeante de unos 3 metros de alto. Total, que me regalaron el objetivo, lo metí en la mochila y ahí se quedó. Lo habré usado para tirar 50 fotos, a lo sumo.

En otro orden de cosas, he de decir que me encuentro en una época de sequía fotográfica. Debido a varios factores personales he dejado la fotografía a un lado. Y eso no me gusta, ¡ojo!

Como esta situación no me gusta y quiero ponerle remedio pues… he ido al sicólogo. Hay multitud de blogs de cierta reputación que hablan de esa motivación perdida (no soy el primero al que le pasa, ¡menos mal!) y casi todos nombran dos cosas: embarcarse en un proyecto fotográfico nuevo y/o, comprarse algún cacharrito que te haga salir del pozo.

Ya está, ¡esa es la solución! El proyecto fotográfico nuevo lo voy  descartar porque es una “responsabilidad” que no estoy preparado para llevarla adelante, bastante tengo con dejar de fumar. Pero lo otro, lo del cacharrito nuevo… eso me motiva más.

¿Y de qué estamos hablando ni más ni menos? Pues del 50mm que os contaba. Para mí sigue siendo un accesorio nuevo, así que, ¿por qué no?

Mi primera salida fotográfica con el 50mm ha sido al País Vasco (¡qué gran tierra!) y de equipo fotográfico me he llevado: el cuerpo, el 50mm, dos baterías y dos tarjetas de memoria. Y punto. (Deciros que se me olvidó ¡hasta la correa de la cámara!) Ésta es la única manera de usar ese 50mm que tenía enterrado en la mochila. Normalmente me suelo llevar un zoom todoterreno (17-70), un angular (11-16) y alguna cosa más “por si acaso”, así que imaginad el cambio (y sobre todo el peso).

Y no me enrollo más. Os dejo una muestra de algunas de las fotos.

País Vasco

País Vasco

País Vasco

País Vasco

País Vasco

País Vasco

Mi primera comunión.

Pues sí, tuvo que llegar, Sara hizo su primera comunión y éste era mi primer reportaje de este estilo.

Confesaros que al principio estaba muy nervioso, nervios que se fueron esfumando conforme pasaba la tarde. Quedamos las 5 de la tarde y estuvimos tirando fotos hasta las 8, cuando ya el Sol empezó a despedirse. Visitamos el Monasterio de La Rábida, El Muelle de las Carabelas y el Parque Botánico y durante esas 3 horas tiramos muchas fotos, muchas. También coincide que es mi primera sesión en exterior y he de decir que tirar fotos cansa, cansa mucho, y más cuando tienes que lidiar con una niña y su hermano… los padres, por suerte, eran todo amabilidad y colaboración.

En la primera visualización de las fotos casi me da algo, descartando y descartando creía que me quedaba sin fotos que entregar a la pequeña, pero luego de verlas una y otra vez y pedir consejo (nunca está de más), han quedado unas 70.

Sara

Sara

Sara

Sara

Sara

FotoRábida2013.

fotoRábida2013

Ya finalizado el “I Curso de Experto Universitario en Fotografía y Comunicación Gráfica”, del cual esta web ha sido mi proyecto de fin de curso, los alumnos vamos a exponer algunas de nuestras fotografías, y así rendirle un pequeño y humilde homenaje a Paco Elvira, profesor que fue de dicho curso.
La exposición estará disponible en la Biblioteca de la sede de La Rábida de la UNIA desde el 26 de abril hasta el 31 de mayo de 2013.

Aquí os dejo un vídeo que ha montado mi compañero Abel como presentación de la exposición.

María José.

Hace unos días que le hice una sesión de fotos a una amiga que quería tener un recuerdo de su primer embarazado. Ha sido mi primera sesión “seria”, donde quería sacar buenos resultados.
Os dejo una muestra de algunas de las fotos que he seleccionado para la elaboración de un álbum.

María José

María José

María José

María José

María José

Sólo me queda darle las gracias a Pedro Burgos por la cesión de su estudio para poder realizar el reportaje.

Anexar metadatos a ficheros DNG en Lightroom.

En mi flujo de trabajo uso Lightroom. Me gusta cómo gestiona la biblioteca de fotografías y me sirve para hacer el 90% del trabajo de postprocesado de las imágenes.

Cuando importo nuevas fotografías a mi catálogo siempre lo hago de la misma forma:

  1. Importo las fotos como DNG.
  2. Asigno metadatos. Información de Copyright, autor, palabras clave…
  3. Trabajo normalmente.

Cuando me quería llevar una foto a otro ordenador la buscaba en Lightroom, botón derecho, mostrar en Finder y ahí seleccionaba el fichero y lo metía en un pen drive, por ejemplo. ¿Qué pasaba cuando abría dicho fichero en el ordenador de destino? Pues que los metadatos no estaban.

Me daba cuenta de que si usaba el formato RAW nativo de mi cámara, Lightroom me creaba el fichero sidecar XMP con dichos metadatos. Pero con los DNG, no. Ni creaba dicho fichero ni los anexaba al mismo DNG. Mala cosa.

¿Qué hago?

Decido cambiar mi flujo de trabajo:

  1. Importo fotos en Lightroom como DNG.
  2. Abro Bridge y asigno los metadatos.
  3. Entro en Lightroom y me avisa de que los metadatos han sido modificados desde una aplicación externa y  pregunta si quiero sobreescribirlos. Acepto.
  4. Sigo trabajando normalmente.

He añadido un paso a mi flujo de trabajo, no muy engorroso pero un paso y una aplicación más, cosa que me ralentiza.

Después de varios días indignándome con Lightroom y tras mucho navegar, di con la solución. Me imagino que Lightroom no anexa metadatos a DNG y sólo los guarda en su catálogo para ahorrar algo tiempo, si no no entiendo el porqué. La cosa es que hay que anexar los metadatos manualmente en cada fichero desde el “Módulo Biblioteca”, menú “Metadatos > Guardar metadatos en archivo”. Una vez hecho eso los metadatos quedarán incrustados en los ficheros DNG seleccionados.

Fuente: Ayuda de Lightroom 4.

Primeros pasos.

Tener presencia en Internet es, a día de hoy, irrenunciable. Si no estás en Internet, no existes, o eso dicen los supuestos “expertos”, que cada día abundan más, desgraciadamente.

Y aquí estoy, para dejar mi granito de arena y poder aportar aunque sea el 0.5% de todo lo que he aprendido de la red.

Estáis en vuestra casa.

Quiero agradecer a @dacmail su conocimiento y ayuda por hacer que esta web esté viva. Y a Marina, con quien comparto mi vida, su infinita paciencia.