La maleta de 15 kg.

Empiezas en el mundo de la fotografía y quieres probarlo todo. Navegas por páginas y foros dedicados a la fotografía que a cada paso que das descubres cosas nuevas. Filtros, disparadores, trípodes, rótulas panorámicas, correas de neopreno… Y quieres tenerlo todo, claro. Quieres probar y probar y probar. Pero no puedes ir cargando con tu mochila, que has tenido que cambiarla por una más grande, de 15 kg a cada salida fotográfica que haces.

Una de las cosas que tengo dentro de esa mochila de 15 kg es el objetivo 50mm 1.8 de Canon. Lo compré (en este caso me lo regalaron) porque vi que la relación calidad/precio era muy resultona y, como estaba empezando, ese 1.8 era un cartel de neón parpadeante de unos 3 metros de alto. Total, que me regalaron el objetivo, lo metí en la mochila y ahí se quedó. Lo habré usado para tirar 50 fotos, a lo sumo.

En otro orden de cosas, he de decir que me encuentro en una época de sequía fotográfica. Debido a varios factores personales he dejado la fotografía a un lado. Y eso no me gusta, ¡ojo!

Como esta situación no me gusta y quiero ponerle remedio pues… he ido al sicólogo. Hay multitud de blogs de cierta reputación que hablan de esa motivación perdida (no soy el primero al que le pasa, ¡menos mal!) y casi todos nombran dos cosas: embarcarse en un proyecto fotográfico nuevo y/o, comprarse algún cacharrito que te haga salir del pozo.

Ya está, ¡esa es la solución! El proyecto fotográfico nuevo lo voy  descartar porque es una “responsabilidad” que no estoy preparado para llevarla adelante, bastante tengo con dejar de fumar. Pero lo otro, lo del cacharrito nuevo… eso me motiva más.

¿Y de qué estamos hablando ni más ni menos? Pues del 50mm que os contaba. Para mí sigue siendo un accesorio nuevo, así que, ¿por qué no?

Mi primera salida fotográfica con el 50mm ha sido al País Vasco (¡qué gran tierra!) y de equipo fotográfico me he llevado: el cuerpo, el 50mm, dos baterías y dos tarjetas de memoria. Y punto. (Deciros que se me olvidó ¡hasta la correa de la cámara!) Ésta es la única manera de usar ese 50mm que tenía enterrado en la mochila. Normalmente me suelo llevar un zoom todoterreno (17-70), un angular (11-16) y alguna cosa más “por si acaso”, así que imaginad el cambio (y sobre todo el peso).

Y no me enrollo más. Os dejo una muestra de algunas de las fotos.

País Vasco

País Vasco

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